El Raval no se aprende, se sobrevive.
El Raval no se aprende, se sobrevive. Con el cuerpo en alerta y el alma pelada hasta el hueso. No es barrio, es sentencia. El Raval no lleva maquillaje, lleva cicatrices.
El Raval no se aprende, se sobrevive. Con el cuerpo en alerta y el alma pelada hasta el hueso. No es barrio, es sentencia. El Raval no lleva maquillaje, lleva cicatrices.
Barrio de Los Mateos, Cartagena. Casas bajas, materiales gastados, décadas de metal, mar y turnos largos. Los Mateos no se explica. Se camina.
En el chabolo quemábamos suelas de alpargatas para hacer tinta con el hollín. Nos tatuábamos para no olvidarnos de quiénes éramos cuando todo dolía.
Ridley Road huele a especias y fuego, grita el mercado, ruge la calle. Dalston no duerme. Hackney es grieta, ruido y latido, pasado y furia, asfalto y hambre.
La oscuridad y la luz Se reparten desde el primer aliento. Unos caminan hacia la sombra, otros hacia el resplandor,
A la sombra de Los Ángeles Skid Row respira una vida cruda e implacable. Calles rotas, sombras largas,eco de pasos