El Raval no se aprende, se sobrevive.
El Raval no se aprende, se sobrevive. Con el cuerpo en alerta y el alma pelada hasta el hueso. No es barrio, es sentencia. El Raval no lleva maquillaje, lleva cicatrices.
El Raval no se aprende, se sobrevive. Con el cuerpo en alerta y el alma pelada hasta el hueso. No es barrio, es sentencia. El Raval no lleva maquillaje, lleva cicatrices.
En Sanya, Tokio no hay promesas. Solo rutina, desgaste y encuentros mínimos en la tasca: un tomate partido, sake y una conversación sin preguntas.
Lo Campano nació en los años 50 como barrio de vivienda social en Cartagena. Periferia, bloques de hormigón barato, servicios mínimos y un barrio que resiste desde sus inicios.
Texto crítico de Boyer Tresaco sobre la obra de Sasha Asensio: la mirada que disuelve al fotógrafo, al retratado y al espectador en una sola mezcla sin límite.
Cañada Real nace en el margen.Quince kilómetros de ciudad que no termina de ser ciudad. Aquí la luz no es
Barrio de Los Mateos, Cartagena. Casas bajas, materiales gastados, décadas de metal, mar y turnos largos. Los Mateos no se explica. Se camina.