Frutería iluminada de noche en una calle del Raval, Barcelona, con cajas de fruta y verdura expuestas en el escaparate

El bar que no cierra,
 el beso que no dura.

Con tacones y rabia. Reinas sin corona, maricas de esquina, chicas con navaja y nombre prestado. Hay glitter en la herida, hay ayuno y haram, y ritmo en la revancha.