Sanya Tokio | Vida sin promesas
En Sanya, Tokio no hay promesas. Solo rutina, desgaste y encuentros mínimos en la tasca: un tomate partido, sake y una conversación sin preguntas.
En Sanya, Tokio no hay promesas. Solo rutina, desgaste y encuentros mínimos en la tasca: un tomate partido, sake y una conversación sin preguntas.
Texto crítico de Boyer Tresaco sobre la obra de Sasha Asensio: la mirada que disuelve al fotógrafo, al retratado y al espectador en una sola mezcla sin límite.
Cañada Real nace en el margen.Quince kilómetros de ciudad que no termina de ser ciudad. Aquí la luz no es
Barrio de Los Mateos, Cartagena. Casas bajas, materiales gastados, décadas de metal, mar y turnos largos. Los Mateos no se explica. Se camina.
La calle no posa. Yo tampoco. Una mirada aguanta, la mía responde. Ahí se firma el trato. Si no hay complicidad, no hay retrato.
En el chabolo quemábamos suelas de alpargatas para hacer tinta con el hollín. Nos tatuábamos para no olvidarnos de quiénes éramos cuando todo dolía.