El Raval no se aprende, se sobrevive.
El Raval no se aprende, se sobrevive. Con el cuerpo en alerta y el alma pelada hasta el hueso. No es barrio, es sentencia. El Raval no lleva maquillaje, lleva cicatrices.
El Raval no se aprende, se sobrevive. Con el cuerpo en alerta y el alma pelada hasta el hueso. No es barrio, es sentencia. El Raval no lleva maquillaje, lleva cicatrices.
Bois de Boulogne, antes guarida de forajidos y coto de caza real, es hoy el lugar donde hombres con billeteras llenas y almas vacías buscan la compañía que no encuentran en ningún otro sitio.
La oscuridad y la luz Se reparten desde el primer aliento. Unos caminan hacia la sombra, otros hacia el resplandor,