El Raval no se aprende, se sobrevive.
El Raval no se aprende, se sobrevive. Con el cuerpo en alerta y el alma pelada hasta el hueso. No es barrio, es sentencia. El Raval no lleva maquillaje, lleva cicatrices.
El Raval no se aprende, se sobrevive. Con el cuerpo en alerta y el alma pelada hasta el hueso. No es barrio, es sentencia. El Raval no lleva maquillaje, lleva cicatrices.
Luces, sombras y secretos. Esquinas gastadas que nunca duermen; cada sombra guarda una historia y cada rostro oculta una verdad a medias.
El Raval no se explica, se esconde. Rezos hacia el este, cicatrices en los ojos y niños que aprenden a esquivar prejuicios antes de leer. No quiere tu lástima, quiere tu silencio y tu respeto.
Con tacones y rabia. Reinas sin corona, maricas de esquina, chicas con navaja y nombre prestado. Hay glitter en la herida, hay ayuno y haram, y ritmo en la revancha.
La noche no se va, se queda pegada a la piel. El Raval no te abraza, te prueba. Hay belleza en la ruina que no pide perdón.